Feb 7 2017

Bulimia Nerviosa

Hay que tener en cuenta que tanto la anorexia como la bulimia forman parte de lo que en psicología se han dado en llamar patologías de la época. Hoy en día nos encontramos en la clínica con pacientes que padecen distintos trastornos asociados a la conducta alimentaria: obesidad, bulimia, anorexia entre otros; ninguno de ellos es más importante que el otro y todos tienen su connotación tanto sociocultural como emocional.

En el trastorno bulímico intervienen factores biológicos, sociales y psicológicos que desvirtúan la visión que la persona tiene de sí misma.

Algunos de los factores que encontramos en la bulimia coinciden con los de la anorexia, como: los trastornos afectivos surgidos en el seno familiar, en algunos casos el abuso de drogas, la obesidad, la diabetes. Así como también determinados rasgos de la personalidad: las ideas distorsionadas del propio cuerpo y la baja autoestima.

El paciente con bulimia nerviosa es incapaz de dominar sus impulsos de comer, pero el sentimiento de culpa y vergüenza después de ingerir grandes cantidades de comida lo lleva a utilizar conductas compensatorias (inducción de vómitos, uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas) o realizar regímenes rigurosos o ejercicio excesivo para contrarrestar los efectos del atracón de comida y así evitar engordar. La persona sufre un miedo intenso a engordar.

No hay que confundir lo que es anorexia nerviosa con bulimia nerviosa; una de las características propias de la bulimia nerviosa es que no hay un peso bajo anormal, la persona se mantiene dentro de los limites de peso normal, lo que sí hay es una distorsión nociva de la imagen corporal. Los sujetos construimos nuestra imagen corporal (figura, forma y tamaño) a partir de nuestra historia, nuestra cultura y cómo vivimos lo social, esta imagen corporal es una representación mental inconsciente.

Existen según los criterios diagnósticos del D.S.M. IV dos subtipos de bulimia nerviosa:

Subtipo purgativo: En este la persona se provoca regularmente el vómito o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.

Subtipo no purgativo: Compensa los atracones con ayunos, ejercicio excesivo, pero no recurre al vómito, ni laxantes, ni diuréticos, ni enemas.

Síntomas de la Bulimia Nerviosa

  1. Episodios recurrentes de atracones de comida.
  2. Sensación de pérdida del dominio de la ingesta durante los atracones de comida.
  3. Uso regular de conductas compensatorias, dietas estrictas, ayunos, ejercicio muy enérgico para evitar el aumento de peso.
  4. Un mínimo de dos episodios de atracón de comida a la semana durante al menos tres meses.
  5. Preocupación exagerada por la figura y el peso corporal. Las personas con bulimia están continuamente obsesionadas por su aspecto y trabajan duro para ser lo más atractivas posibles.
  6. Antecedentes de dietas frecuentes. En su gran mayoría las personas que desarrollan bulimia nerviosa tienen en su historial varios intentos de controlar su peso.
  7. Síntomas de depresión. Incluyen pensamientos melancólicos o pesimistas, poca tolerancia a la frustración, ideas recurrentes de suicidio, escasa capacidad de concentración e irritabilidad creciente.
  8. Excesivo temor a engordar. Pánico a engordar.
  9. Comer en secreto o lo más inadvertidamente posible.
  10. Mantenimiento de un estándar normal mínimo de peso. A diferencia de la anorexia, las personas bulímicas no tienen una figura demacrada.

Hay que tener en cuenta que las causas de este problema son múltiples. Este trastorno puede aparecer a cualquier edad y repetirse en diferentes momentos de la vida; las recaídas están asociadas a situaciones traumáticas de la vida del sujeto (separación de la familia por razones de estudio o trabajo, divorcios, pérdida de un ser querido).

Las altas demandas familiares y sociales llevan a que se generen experiencias de rechazo social, baja autoestima y se atribuye el fracaso al sobrepeso. Así, la poca tolerancia a la frustración, el medir si se es más o menos feliz por el peso corporal, los modelos identificatorios errados y la presión por no fallar llevan al sujeto a estar inmerso en un ciclo destructivo que comienza con la presión por ser delgado.

Por desgracia los jóvenes diariamente tienen la constatación a partir de los medios masivos de comunicación que en nuestra cultura la delgadez se considera un requisito para el éxito.

Cuando en la consulta clínica nos encontramos con un paciente con el trastorno ya instalado es necesario rastrear cómo se originó en el sujeto y cuál fue el motivo; esto es una regla fundamental para entender por qué surge un trastorno de la alimentación y dilucidar cuál es la causa que lo desencadenó. A partir de allí se podrá iniciar el diseño del trabajo clínico, siempre teniendo en cuenta que es imprescindible en este tipo de patologías hacer un trabajo multidisciplinario junto a otros profesionales de la medicina (psiquiatras, nutricionistas, médicos clínicos), ya que al ser una patología compleja no alcanza sólo con el tratamiento psicológico, sino que debe abarcarse el problema en sus múltiples dimensiones.


Ene 25 2017

El desarrollo temprano y su importancia para la psicología

Inicialmente es de suma importancia rescatar la concepción de bebé desde la cual se hablará: Se concibe al bebé como un individuo puramente activo, partícipe de la interacción, no es aquí sólo receptor por el hecho que su lenguaje no sea oral, sino todo lo contrario. El lenguaje que pone en juego la interacción no es solamente oral, el bebé no habla pero sí emite sonidos, se da así entre la madre y el bebé lo que se llama protoconversación; es la conversación de un niño y su madre, teniendo en cuenta la correlación entre las actitudes musculares del niño y la madre, las entonaciones, los turnos de emisión de sonidos, etc.

El estudio del desarrollo temprano es importante ya que nos brinda la posibilidad de entender las primeras interacciones del bebé, a partir de poder comprender el proceso de subjetivación que se produce en el seno de estos intercambios, teniendo en cuenta la aportación tanto de lo biológico como de lo social.

Es de suma importancia abordar el proceso de interacción entre la madre y su bebé, proceso que con posterioridad dará lugar a la estructuración subjetiva del psiquismo del niño. Según Brazelton, el embarazo da lugar al nacimiento del vínculo entre el bebé y sus padres, luego con el nacimiento de ese bebé este vínculo se va a ir construyendo sobre relaciones que se han ido gestándose previamente, juntándose así tres bebés:

  • El hijo imaginario que fue pensado y fantaseado.
  • El feto aún no visible, pero real.
  • El bebé real que pueden oír, tocar y sentir.

El rol del padre presente es de sostén para la madre y de vehículo para posibilitar la inserción del nuevo integrante a la diada parental.

Con el nacimiento del bebé, en los padres se reactualizan sus propias historias de vida como niños y las relaciones que llevaron con sus propios padres. Todas las interpretaciones subjetivas que estos padres realizan acerca del bebé son construidas a partir de vivencias originadas en su infancia.

Daniel Stern basó sus estudios en el proceso de reciprocidad que se da en interacción madre-lactante; este tipo de interacción es dada cara a cara. Cuando la interacción es lúdica entre la madre y el lactante, la madre no tiene ninguna tarea por realizar (cambio de pañales, alimentación, etc.) ni tampoco sus pensamientos están ocupados en qué tareas tiene que realizar, no hay planificación alguna, todo se da de forma espontánea, la meta principal de la interacción lúdica es divertir, interesar y procurar placer al otro, no hay otra finalidad que estar juntos.

Entre madre-lactante existe una sincronía relacional, ya que esta interacción cara a cara se apoya en un sistema de feedback o retroalimentación mutua, donde existen umbrales que determinan el nivel y amplitud de tolerancia de la excitación, estos umbrales dan la posibilidad que tanto madre como lactante tengan un rango para poder diferenciar si se sobrepasa el nivel de tolerancia y se llega a una hiperestimulación, o si el nivel ha descendido por debajo del umbral y se da una hipoestimulación.

La mayoría de las sesiones de juego pasan por periodos de excitación-tranquilidad, antes de recomenzar el próximo ciclo de intensificación y aminoración.

Madre-lactante intentan un constante ajuste para lograr el nivel óptimo de excitación. Durante la interacción existen constantes reajustes de sus comportamientos para poder sostener este margen óptimo; cuando este es logrado se da la sincronía relacional y se puede decir que madre e hijo danzan al unísono. Entre madre-lactante se establecen pautas diádicas que constituyen los márgenes para lograr que la interacción se dé en intervalos óptimos.

Cuando la madre no respeta las pautas de su bebé, se da lo que se llama hiperestimulación, la madre sobrepasa los niveles de excitación, excede el nivel de tolerancia del niño obligándolo a realizar alguna maniobra forzosa de copia o adaptación, para evitar o corregir la situación o para señalar a la madre que altere el ambiente inmediato de estímulo. La madre debe ser capaz de leer estas señales en su bebé y poder ajustarse a la situación de su hijo.


Dic 23 2016

Relaciones de Pareja… Introducción

relaciones de parejaEl amor implica un fenómeno tan raro que se puede vivir toda la vida sin encontrar el ser a quien la naturaleza ha concedido el poder de hacernos feliz. – Honoré de Balzac (1799-1850); escritor francés.

Cuando hablamos sobre relaciones de pareja es interesante comenzar a delinear la temática desde el inicio de la pareja. Es en este tiempo de constitución cuando se dan los procesos pilares que, si se logran mantener fuertes, darán como fruto una relación de pareja saludable.

Inicialmente en el proceso de elección de una pareja hay un impacto, una atracción que deslumbra a la persona, el sujeto siente que esa persona quizás sea la indicada como compañera de vida. Cuando ve a la persona experimenta distintas emociones, nerviosismo, no saber qué decir, sentirse paralizado, etc. Esta atracción física primaria se estabiliza cuando se da un lazo comunicacional y así se dan otros tipos de deslumbramientos que generan una cautivación en el sujeto.

Todo lo que su pareja hace o dice le parece fascinante, siente que son iguales, le atrae su forma de ser, de hablar, de pensar, su sensibilidad, su alegría, siente que esta persona lo complementa, que es perfecta, que jamás sintió algo igual y comienza a darse la creación ilusoria de un posible futuro juntos.

Este primer proceso que hemos detallado es lo que Freud ha nombrado como período de enamoramiento, el cual puede durar varios meses y contiene identificaciones e idealizaciones. Identificaciones en el hecho de creer que esa persona es igual a mi e idealización en el sentido de elevar a esa persona como portadora de todas aquellas virtudes que anhelo en mi.

Así van pasando los días, tal vez los meses e incluso los años en una pareja, y en este andar van apareciendo las diferencias. Aquello que les parecía tan maravilloso ya no lo es tanto, comienzan a darse discusiones y hasta rechazos de contacto físico; antes querían estar todo el tiempo juntos, ahora sienten que tanto contacto llega a asfixiar.

A la luz de la pareja, pareciera que de pronto todas esas cualidades angelicales se tornasen más bien terribles defectos. Estas diferencias que lograron la unión ahora podrían convertirse en el peor enemigo de la relación.

Las diferencias alimentan la relación, pero también la empañan cuando no es posible manejarlas o tolerarlas. Muchas parejas inician sus relaciones llenas de ilusiones y expectativas, entre ellas que la pareja siempre va a ser y a estar de la misma manera, pero lo que antes era un valor y un aprecio ahora se convierte en un fastidio y una obligación que va desgastando la relación conyugal.

Aquí es donde vemos caer el velo del enamoramiento y la realidad se presenta tal cual es, al aparecer las diferencias y derrumbarse las idealizaciones la pareja pasa por una etapa de reelección y revalorización del otro, se pone en la balanza si es más fuerte el amor que se siente por la persona o la desilusión de ver que no es quien se creía que era. Equilibrar la balanza es poder comprender y aceptar que el otro es diferente, que tiene defectos y virtudes y dejar de lado la idea de cambiar a la persona para que se acomode a lo que “yo” quiero que sea. Si se logra superar esta prueba la pareja se estabiliza, surgiendo así el verdadero amor que va mas allá de la atracción física, aparece el amor de pareja, se da un proceso de reelección de esa persona como aquella persona que va acompañar el camino de la vida, se plantean nuevos objetivos y se comienza una nueva etapa en el proceso de armado de la relación de pareja.

Algunas veces se intenta forzar la situación para que la pareja funcione, esto lleva a una relación tóxica, nada sana, con una base poco firme. Toda relación tiene componentes adictivos, los cuales no son malos, el problema es cuando el “te necesito” se convierte en un controlador absoluto de la pareja e impide que cada uno de lo mejor de sí.

En estos casos la persona siente que tiene que convertirse en algo que no es para estar en esa relación, no se reconoce en sus propias acciones, la relación ya no es lo que esperaba, la relación no le está dando lo que necesita sino que obtiene sólo sentimientos de infelicidad. Sin embargo sigue sosteniendo la relación aún sintiéndose incómoda; hay algo inconsciente que le impide tomar una decisión acerca del sostenimiento de la relación.

Uno de los indicadores que vemos en una relación insana es la falta de libertad, ya no se puede amar libremente al otro como es, se generan sentimientos de ambivalencia amor-odio (esto es lo que más evidencia una relación tóxica).

La forma de relacionarse que tiene cada sujeto en todos los ámbitos de su vida viene anclada a su más temprana infancia, teniendo como base las formas de relacionarse que aprendió, a partir de la pautas de apego que estableció con sus padres, concepto desarrollado fundamentalmente por John Bowlby.

Estas pautas se ven en cada una de las relaciones que establece la persona y a partir de ahí podemos desentrañar el porqué de ciertas conductas dentro de la relación y el porqué muchas veces se sostienen las relaciones tóxicas más allá de la salud mental de los integrantes.

Lo que desde la terapia psicológica se puede hacer es indagar en la historia de la pareja para saber a partir de qué base se formó esa pareja y establecer nuevas pautas para lograr, si los integrantes desean intentar salvar la relación, un nuevo comienzo partiendo de objetivos comunes y buscando la reivindicación de la vida conyugal.


Nov 27 2016

El proceso de interacción madre-hijo. Las fallas a tener en cuenta

Daniel Stern enuncia que pueden existir fallas tanto del lado de la madre como del lado del bebé que perjudican la sincronía relacional de la interacción lúdica.

Uno de los modos de desregulación de la interacción es la hiperestimulación donde el impulso inicial procede de la madre, por ejemplo cuando ella tiene un comportamiento entrometido, cuyo fin sólo se reduce a controlar, esto supone una interferencia con los comportamientos autorreguladores del niño, así si el niño desvía la mirada y esta acción no es respetada por su madre como un momento de relajación, el niño se ve dificultado en el acceso a su finalidad, se ve privado de uno de sus principales mecanismos autorreguladores para adaptarse al nivel de estimulación. Lo importante es que durante esta secuencia el niño pierde la posibilidad de aprender a regular con éxito el mundo exterior y su propio estado interno mediante el empleo de la comunicación emocional.

Cuando un niño presenta cierto grado de retraso en su desarrollo puede suceder que los comportamientos de una madre que suelen resultar apropiados para un niño normal, aparecen como controladores o entrometidos. También se puede dar la situación que la madre incurra en estos comportamientos con el fin de forzar la capacidad de respuesta de su hijo a la estimulación.

Otro tipo de disregulación en la interacción es cuando se da la hipoestimulación, esto es cuando el nivel de excitación y emoción desciende o se mantiene por debajo del nivel óptimo. Esto puede darse en madres que tienen trastornos en cuanto a la capacidad para llevar a cabo comportamientos sociales, ejemplos:

Madres deprimidas: Son madres capaces de llevar a cabo todas las tareas prácticas relativas al cuidado de su hijo, pero se ven imposibilitadas de alegrar su rostro, su voz o movimientos para interactuar con su bebé, serán incapaz de jugar con su propio comportamiento a fin de jugar con su hijo.

Daniel Stern habla también de madres restringidas en sus respuestas emocionales a causa de un proceso esquizofrénico; estas poseen una reducida capacidad para modular la intensidad y la riqueza de la estimulación que proporcionan a sus hijos.

Otro caso son las madres con inhibición de la espontaneidad, o la madre normal, pero preocupada obsesivamente por pensamientos que no están relacionados con su bebé, o aquella madre que pasa por un proceso de resentimiento y rechaza al niño o su papel como madre.


Oct 25 2016

¿Qué es la Psicología?

La psicología («psico», del griego ψυχή, alma o actividad mental, y «logía», -λογία, tratado, estudio) es la disciplina científica que estudia los procesos psíquicos, incluyendo procesos cognitivos internos de los individuos, así como los procesos sociocognitivos que se producen en el entorno social, lo cual involucra a la cultura. El campo de los procesos mentales incluye los diversos fenómenos cognitivos, emotivos y conativos, así como las estructuras de razonamiento y racionalidad cultural.


Oct 22 2016

El suicidio adolescente

“Si yo fuera valiente me suicidaría, pero he esperado tanto tiempo que es cuestión de jugar un rato más y que el tiempo me suicide” – J. L. Borges

Ante esta temática tan preocupante vale comenzar con interrogantes: ¿Por qué el suicidio adolescente se ha instaurado como una problemática en este último tiempo?, ¿Qué lleva a un adolescente a pensar que su única salida es la muerte?

El acto suicida se enlaza a los grandes cambios culturales y económicos que han ocurrido en la última época en nuestras sociedades. Estos cambios han llevado a que grandes grupos humanos queden por fuera de lo que es nuestro sistema. La cultura posmoderna con sus innovaciones y sus tiempos tan breves suele banalizar lo nuevo y promover el goce ilimitado, permisivo, sin restricción; pero este sentimiento del “todo poder” es difícil de sostener, en ciertas ocasiones el sujeto se encuentra imposibilitado psíquicamente para soportar las insatisfacciones y esto nos lleva a encontrarnos con el famoso malestar en la cultura, donde ya podemos ver el acto suicida como un acto más de agresividad, solo que esta agresividad esta re-direccionada hacia la propia persona.

Se discriminan dos modalidades de aniquilación, la que está dirigida hacia el mundo exterior, que se despliega sobre personas, familia, grupos y por otro lado la violencia dirigida hacia el propio yo, el suicidio en sí, la auto-aniquilación, que engloba tanto los accidentes como el suicidio.

En la actualidad muchas veces se escucha que las personas ante la muerte preferirían una muerte rápida, sin sufrimiento, como un quedarse dormido sin despertar.

El suicidio puede ser consciente o inconsciente, pero responde a un proceso inconsciente y se suele manifestar mediante accidentes. El sujeto muchas veces puede aprovechar hábilmente una situación exterior y conducirla hasta producirse el daño perseguido. Esto es evidente en los adolescentes donde muchas veces estas situaciones externas rozan con el límite, son ejemplos: Juegos con armas, consumo excesivo de alcohol, exceso de velocidad, consumo de diferentes sustancias, etc. Freud al respecto nos dice: El yo se deja de lado porque se siente perseguido por el superyó y en un intento de suprimir el peligro se aniquila a sí mismo; si a esto lo pasamos en limpio, lo que vemos es una persona que no puede pensarse ni dimensionar el daño que puede ocasionarse, sólo puede sentirse perseguida, ahogada por las exigencias puestas desde el exterior como desde su propio interior; y en un intento desesperado por encontrar una salida lo único que termina encontrando es su propio fin.

La muerte está en el accionar constante de estos sujetos, siempre están caminando por el borde de la cornisa desafiando todo. Esta especie de jugueteo con la muerte no hace más que agregar a su existencia el poder sentirse por un momento dueño de su propia vida, sentirse ser en el accionar, sentirse sujeto que enuncia, que tiene palabra y no uno más entre la muchedumbre. Este malestar en la cultura nos muestra la más cruda realidad descarnada de que quien no enuncia no existe y pone al sujeto el rotulo de ser uno más, cuando en realidad lo que el sujeto desea es poder ser en el montón. Esta desilusión es la que lleva al recogimiento del yo, a resguardarse, al anonimato, al enmudecimiento. Aquí ya no vemos angustia como señal de que algo anda mal; en estas instancias vemos dolor que es más bien una apatía que deriva en una herida, una hiancia (vacío), por donde corre una hemorragia narcisista. Se trata de una perdida de energía que implica el dolor.

El deseo suicida se enlaza a una especie de autocastigo y autorreproches dirigidos al yo. En ciertas situaciones estos castigos del superyó son tan fuertes que el sujeto sólo puede pensar en callar estas voces del inconsciente, pero sólo lo logra matándose a sí mismo.

En estos intentos quien se mata no se mata a sí mismo, se mata intentando salvarse de la crueldad del superyó, pasa que en ese intento desesperado no se da cuenta de que el superyó forma parte de sí mismo. Tampoco es un acto egoísta, necesita dejar de sufrir para poder volver a vivir, así ya no puede seguir viviendo.

En la adolescencia son palpables estos momentos de recogimiento yoico (relativos al yo), quienes rodean al joven deben ser lo más astutos posibles para advertir en qué momentos éste va dando señales de su sufrir y buscar inmediatamente la ayuda profesional necesaria para guiar el proceso melancólico y que no termine con un intento de aniquilación.


Sep 22 2016

El destete y la quita de pañales: Dos momentos de pérdida

El psicoanálisis ha realizado importantes aportes en lo que respecta al destete y al control de esfínteres. Cabe mencionar la gran contribución llevada a cabo por la psicoanalista Françoise Dolto, quien describe el desarrollo del niño como una serie de castraciones, entre las que destaca: La castración umbilical ubicada en el nacimiento, la castración oral que abarca el destete y la castración anal que se relaciona con el momento de la marcha y el abandono del pañal.

Cada una de estas castraciones conduce al niño a abandonar un mundo para abrirse a otro nuevo. Estas funcionan como una especie de prueba que le permiten al niño crecer y humanizarse. En el pasaje de esta serie de castraciones el niño debe contar con la ayuda de los padres para poder atravesarlas con éxito.

Para esta autora la lactancia o el biberón no representan tan sólo la satisfacción de una necesidad alimenticia, ya que se trata de un contacto corporal y de comunicación, el bebé es también un ser de deseos. Por ello, dicha autora refiere: “hay que castrar la lengua del pezón para que el niño pueda hablar”. (Dolto, 1992).

Renunciando al pecho y a la leche, el bebé vuelve a renunciar a un estado de fusión con su madre. Al distanciarse y liberar la boca, adquiere la posibilidad de hablar. Es imprescindible en esta época que la madre aporte al niño una inmersión en el lenguaje.
En lo que respecta al retiro del pañal, Dolto plantea que los pañales se deben quitar cuando el niño ha adquirido el control muscular necesario y no a una edad preestablecida. Este momento guarda relación con el andar del niño, cuando éste se aleja de su madre para descubrir el espacio.

Otro de los psicoanalistas que ha contribuido a la explicación del control de esfínteres es Freud, quien plantea que las heces y la orina son consideradas por el niño como regalos, que éste hace a la persona amada. En relación a esto Freud en su obra “Sobre las transposiciones de la pulsión, en particular del erotismo anal”, sostiene: “La caca es el primer regalo, una parte de su cuerpo de la que el lactante se separa a instancias de la persona amada y con la que le testimonia también su ternura sin que se lo pida, pues en general no empuerca a personas ajenas. (Con la orina se producen reacciones parecidas, aunque no tan intensas). En torno de la defecación se presenta para el niño una primera decisión entre la actitud narcisista y la de amor de objeto. O bien entrega obediente la caca, la sacrifica al amor, o la retiene para la satisfacción autoerótica, o más tarde, para afirmar su propia voluntad”. (Freud, 1917).

Melanie Klein plantea que durante los primeros meses, una parte esencial de la vida emocional del bebé está determinada por la lactancia. Sea cual fuere la calidad de los cuidados, ella se caracteriza por la sucesión y repetición de experiencias de pérdida y reencuentro. Así nace en el niño el sentimiento que existe un objeto bueno (pecho, madre) que gratifica y es amado, y un objeto malo, perseguidor, que frustra y es odiado. Paralelamente a estas experiencias que implican factores externos, los procesos intrapsíquicos, sobre todo la proyección y la introyección contribuyen a reforzar el clivaje del objeto primitivo: El bebé proyecta sus mociones amorosas y las atribuye al pecho gratificador “bueno”, así como proyecta al exterior sus mociones destructivas y las atribuye al pecho frustrante “malo”. Al mismo tiempo, por introyección, se constituyen en su interior un pecho bueno y un pecho malo. Lo que se denomina pecho bueno se convierte en el prototipo de lo que a lo largo de la vida será beneficioso y bueno, mientras que el pecho malo representa todo lo malo y persecutorio. (Klein, 1943)

Este clivaje es un mecanismo de defensa que busca mantener lo terrorífico separado del objeto amado y protector, posibilitando así al yo una relativa seguridad, es la condición previa a la instauración de un objeto bueno interno, a la cual llegará el yo una vez definida su posición.


Ago 21 2016

Los desafíos de la educación con los niños de hoy

Entre las problemáticas con las cuales se enfrentan padres y maestros al momento de educar a un niño se destacan: La puesta de límites, la agresividad en los niños, la importancia del destete y el control de esfínteres. Estos puntos son de suma importancia, ya que preocupan tanto a padres como a docentes, y se visualizan en ambos ámbitos complejizando la tarea de educar al niño.

Para comprender el valor de estas temáticas se hace imprescindible examinar la época postmoderna en la cual estamos inmersos, la cual se caracteriza por la fragilización subjetiva y vincular, el empobrecimiento y la ruptura de los vínculos y redes, la modificación de los valores y la caída de los ideales, a lo que se agregan las crisis de las instituciones, entre ellas la familia, la educación y la salud. Teniendo en cuenta que estas conforman los pilares fundamentales de la sociedad, al estar en crisis, han perdido su solidez y se han tornado estructuras frágiles.

La endeblez que se establece como consecuencia de la crisis institucional, conlleva la aparición de problemáticas que afectan el ámbito familiar, educativo y sanitario generándose así reacciones en espiral que repercuten en todos los estamentos de la vida del sujeto.

Con respecto a la familia y a la educación se han materializado ciertas conductas que son consecuencia directa de lo antes mencionado y que atañen a la crianza y educación de los niños.

Interrogantes actuales acerca de la crianza de un niño

El interrogante tanto de padres como docentes es: ¿Cuál es la manera más eficaz de poner en práctica la tarea educativa? Lo cual nos lleva a repensar acerca de: ¿Qué tipo de lazos establece el niño en el núcleo familiar y en el ámbito escolar?, ¿Qué influencia producen en el niño los padres y docentes como modelos identificatorios? ¿Qué es un límite?, ¿Cómo lograr poner límites con amor?, ¿Por qué hay niños con problemas de conducta?, ¿Cuál es su causa?, ¿Por qué existen niños agresivos?, ¿Cómo lograr el control de esfínteres?, ¿Qué dificultades se presentan en el establecimiento del control de esfínteres?, ¿Cuándo es oportuno que ocurra el destete?, entre otros.

Esta labor, al estar asistida por un profesional psicólogo, permitirá ahondar en el problema, teniendo como finalidad el establecimiento de una orientación que posibilite la apertura a un cambio subjetivo en ellos, en el niño y en el seno familiar en sí.


Jul 21 2016

La problemática de la agresividad en la niñez

Al hablar de límites no se puede eludir tratar la temática de la agresividad, ya que ella se relaciona directamente con la puesta de límites. Cabe señalar que el problema de la agresividad es uno de los trastornos que más invalidan a padres y maestros. Estos a menudo se enfrentan con niños agresivos, manipuladores o rebeldes pero también se enfrentan a no saber muy bien cómo deben actuar con ellos o cómo incidir en su conducta para llegar a cambiarla.

Las reacciones agresivas son innatas en el sujeto, son conductas normales y necesarias para la adaptación al entorno. Dichas reacciones se tornan patológicas cuando se repiten con frecuencia y se convierten en un estilo de conducta.

La definición de agresión alude a una dimensión de la conducta dirigida a procurar dolor o dañar de algún modo a otra persona u objeto.

Desde la teoría psicoanalítica se considera que la agresividad es innata y actúa precozmente en el desarrollo del sujeto, subrayando el complejo juego de su unión y desunión con la sexualidad.

En la última teoría pulsional propuesta por Freud (pulsiones de vida-pulsiones de muerte), la agresividad pasa a desempeñar un papel más importante y a ocupar un lugar diferente en la teoría.

Freud reserva el término pulsión agresiva para designar la parte de la pulsión de muerte dirigida hacia el exterior con la ayuda especial de la musculatura. (Laplanche-Pontalis, 1996)


Jul 20 2016

La puesta de límites en la niñez

El niño no distingue entre lo que desea y lo que es suyo. – Jean-Paul Richter (1763-1825); poeta alemán.

La adquisición de los límites en la niñez debe remitirse y pensarse como un proceso de construcción vincular. Los límites se transmiten y generan una marca de manera implícita. Cuando un niño aprende a hablar también está aprendiendo a respetar límites, ya que la adquisición del lenguaje implica la aceptación de códigos y reglas. Con el lenguaje el ser humano ingresa en una legalidad que lo trasciende, se reconoce como parte y heredero de un orden cultural.

Los primeros límites se establecen entre la madre y el bebé, estos serán el comienzo de un largo proceso de individuación y crecimiento. De una dependencia absoluta, la mamá variará la intensidad de su oferta pasando a una dependencia relativa.
René Spitz ha estudiado el papel de la frustración durante el transcurso del primer año de vida. En este sentido es importante que el bebé transite experiencias de placer y displacer para que se vuelva activo frente al mundo.

La aceptación de un límite implica pues la capacidad para tolerar la frustración que significa postergar el deseo, o bien desplazarlo para buscar una satisfacción socialmente permitida.

Se considera que los límites son necesarios e indispensables para la estructuración del aparato psíquico, estos pueden contribuir o en su defecto perjudicar la configuración psíquica. Con respecto a la función de los límites, esta debe ser contener, proteger y cuidar. Por lo que se entiende que aquellos límites que los padres brindan a sus hijos y que contribuyen a la configuración psíquica posibilitando al niño adaptarse mejor a las normas y límites sociales.

Resulta importante destacar la diferencia existente entre el establecimiento de los límites firmes, claros y los límites blandos. En referencia a los límites blandos su creador en su obra “Poner límites. Cómo educar a niños responsables e independientes con límites claros” R. J Mackenzie los caracteriza como “cuando no significa si, a veces, quizás”. Es decir, se le está diciendo no al niño, pero al no hacerlo con firmeza, el resultado es que el niño sigue portándose mal, no obedece, discute. (Mackenzie, 2006).

Establecer límites firmes no significa emplear castigos u otros métodos punitivos, sino al contrario, actuar con serenidad pero con firmeza y de manera consistente.

Los límites se aprenden en el núcleo familiar, puestos por los adultos que son afectivamente importantes para el niño. Por amor a ellos el niño los va a ir incorporando, aceptando transitar el difícil recorrido que es la regulación de los impulsos.

Los límites puestos en el hogar tienen que ver con los valores y la singularidad de cada grupo familiar, particulares a cada medio social y cultural. También son diferentes los límites puestos en las distintas etapas: Primeros años, pubertad y adolescencia.


May 30 2016

La obesidad encarada desde la psicología

La obesidad es uno de los trastornos de la conducta alimentaria que se están viendo con mayor frecuencia en la clínica psicológica.

Nuestra sociedad nos “vende” día a día un modelo estético que está desvirtuado de la realidad argentina. Para ser un sujeto inserto en esta sociedad la cultura nos prohíbe ser gordo. El obeso es discriminado, pero a la vez se lo busca como sujeto de consumo; esta es una realidad que se ve a diario a través de los medios masivos de comunicación, los cuales promocionan desde productos light, aparatos de todo tipo y la receta mágica de bajar de peso sin realizar esfuerzos. Estas soluciones mágicas lindan más con la fantasía que con la realidad de los sujetos que padecen este tipo de trastornos; más que fomentar un ideal de salud apuntan a un ideal estético pocas veces alcanzable. Es más, diría inalcanzable.

Lo que no se tiene en cuenta es la realidad psíquica de las personas que consumen estos productos, que, ya cansados de lidiar con su sobrepeso y después de haber pasado por infinidad de dietas y especialistas, buscan desesperadamente una solución a su padecimiento, muchas veces poniendo en riesgo su salud integral, tanto física como psicológica.

Lo peligroso de estas estrategias de consumo es que ponen en juego, en el caso de las personas obesas, a sujetos con personalidades poco tolerantes a la frustración y en quienes un desaliento muchas veces puede ocasionar virajes emocionales muy peligrosos; sin el apoyo psicológico profesional los resultados pueden ser realmente lamentables.

En la clínica psicológica se ve a un sujeto que carga sus kilos demás con angustia y ese cargar además no es sólo de kilos, sino también de una gran conflictiva personal; sienten que todo el peso está sobre ellos y que así ya no pueden continuar. Muchas veces los pacientes están más identificados con su ansiedad y su relación con la comida que con sus problemas de fondo. Pero decididamente se está dando un cambio positivo en relación con lo que piensan las personas acerca de su sobrepeso, estamos viendo un estado de concientización de que los kilos demás no vienen sólo como consecuencia de un desorden alimenticio, orgánico o por atracones sin razón, sino que tras esa enmascarada, que es la gordura, hay un sujeto con conflictos psicológicos fuertes que necesitan ser trabajados.

En la obesidad, debajo de este observable sobrepeso mórbido, se esconde una conducta desviada en relación a la conducta sana esperable en el acto de alimentarse y tal desviación tuvo un momento de desenlace rastreable en la vida del sujeto. De esto se trata justamente la dirección del tratamiento inicial para todo paciente comprometido en resolver su problemática de sobrepeso; es el hacerse responsable y estar dispuesto a enfrentar sus propios miedos y “demonios”.

La obesidad está caracterizada por un cuadro sintomático de atracones con una variable preocupación por el tamaño y el peso corporal, y una fuerte sensación de pérdida de control. Posterior a esto aparece la ideación culposa (sensación de culpa).

Generalmente una persona con obesidad que decide iniciar un tratamiento ya ha pasado por un tortuoso camino lleno de avances y retrocesos en lo que es su lucha contra el sobrepeso.

El paciente consciente de su obesidad, durante el tratamiento, advertido de los riesgos para su calidad de vida, permite idear estrategias de abordaje clínico que se puedan vincular con la falta de inscripción de sucesos traumáticos no elaborados. Ejemplos de estos sucesos son: Duelos no tramitados, designaciones injuriantes familiares precoces, la discriminación y el uso de calificativos despectivos acerca de su cuerpo y de su persona que han empezado muy tempranamente y en el seno familiar. Así, el niño que padece un sobrepeso y es maltratado continuamente no sólo por sus pares, la sociedad total y sus padres, seguramente llenará su falta de contención con más comida y esto es lo que lamentablemente hace que el trastorno alimenticio se agrave con el paso de los años y cause consecuencias negativas tanto en el plano físico como psico-emocional, llegando a ver adultos con una desestimación total por su cuerpo, la autoestima totalmente rebajada, con el sentimiento de ser inservibles y pensando que así como son (gordos), no son nada (falta de valoración).

Esto es lo que vemos a diario en la clínica psicológica de lo que es uno de los trastornos de la conducta alimentaria más complejos, pero tratable…


Abr 3 2016

El estrago materno. Su desarrollo e implicancias en el desarrollo del sujeto femenino.

Para lograr un entendimiento de este concepto lacaniano es necesario realizar un recorrido teórico de varios autores que posibilitarán a través de ciertos ejes una enmarcación coherente. Estos ejes  son:

  • Complejo de Edipo en la niña.
  • Función del nombre del padre.
  • Significación fálica.
  • Posicionamiento de la niña frente a la madre.

Estos ejes son esenciales ya que, tanto su funcionalidad o su no intervención dará como posible resultado la aparición de la relación de estrago entre la niña y su madre, como también las distintas dificultades para la niña con respecto al desarrollo de su feminidad.

Desde Freud conocemos el desarrollo del Complejo de Edipo. A través de la construcción del mito de Edipo, Freud  busco localizar y explicar los avatares con los cuales el niño pequeño se enfrenta en los primeros años de su vida.

Este episodio es el fenómeno central del periodo sexual de la primera infancia,  referencia de las relaciones, ataduras y límites que condicionan la existencia y trayectoria del sujeto en la vida.

En esta fase del desarrollo la niña  busca y quiere ser la predilecta del padre, por lo tanto exige ser amada. El clítoris es para ella un pequeño pene y por lo tanto para ella es importante y su funcionalidad es tal que para ella se comporta como un pene. Cuando advierte la diferencia con el varón se siente inferior y percibe esta falta como un perjuicio, aquí es donde se presentan la gran mayoría de conflictos con su madre, ya que la niña la hace responsable de haber sufrido este perjuicio. Obviamente todo esto ocurre bajo la instancia inconsciente de la niña, no es que ella haga berrinches a su mamá por saber de este perjuicio. Luego de un lapso de tiempo acepta esta falta, comprende la castración como un hecho y entra en el periodo de la angustia de castración. Este periodo se caracteriza porque la niña renuncia a tener un pene como el varón, acepta su condición, pero pide algo a cambio.

El primer objeto de amor tanto para la niña como para el niño es su madre, pero en este camino la niña  sustituye a la madre, quiere ser todo para su papá. Su posición es estar constantemente seduciéndolo, la renuncia al pene solo es soportada a condición de un intento de resarcimiento. Ella renuncia a tener un pene sólo con la condición de recibir un hijo, su complejo de Edipo culmina en el deseo de recibir un hijo del padre. Al no recibir respuesta a esta demanda puede deparar terribles dificultades en el desarrollo habitual de la femineidad.

Cuando la niña le pide al padre un hijo, lo que esta pidiendo es una demanda imposible de satisfacer. Esta demanda de objeto sólo tiene existencia a nivel del lenguaje, de lo simbólico, ya que es sabido que un padre en su función paterna no puede dar un hijo a su hija: el padre esta imposibilitado para significar esa demanda para complacer a su hija. Freud decía que esta posibilidad de la mujer de demandar un imposible es lo que la hacía poder forjar un carácter desinhibido en su sexualidad.

El Complejo de Edipo logra introducir al niño en el circuito de deseo de la mujer. Según Freud la mujer es un ser castrado, le falta el falo (representación simbólica del pene), por eso a través de la resolución del Edipo y la posterior aceptación de la castración van a venir toda una serie de objetos a compensar la falta del falo, entre ellos el propio hijo. Para Lacan la mujer no está castrada, sino privada, la posición femenina no está inscripta en el inconciente.

Nos preguntamos con respecto a la posición de la madre, ¿Qué lugar viene a ocupar el niño? La respuesta a esta incógnita es que el niño tiene un sólo valor: es, supuestamente, quien va a ocupar el lugar del objeto que va a completar a la madre; en relación a esto el niño puede ser el nombre del falo (representar aquello que la madre anhela, pero que en realidad no es, por eso sería sólo el nombre) u ocupar el lugar de objeto A (objeto causa de deseo de la madre, es decir el deseo de la madre siempre va a girar en torno a su hijo), lugar de eso que escapa a toda simbolización.

Jacques Lacan a partir de las elaboraciones teóricas de Freud, conceptualizo dos conceptos muy importantes que sirven como operadores funcionales para comprender la importancia del proceso de constitución de un sujeto. Estos conceptos son la Metáfora Paterna y El Nombre del Padre, que actúan en el desenlace del Edipo impidiendo la posibilidad de estrago.

Existe una relación particular del niño con el falo, el falo es el significante privilegiado.

El niño se pregunta con respecto a su madre ¿Qué soy para ella?, ¿Qué lugar tengo?, ¿Qué quiere de mi? Es aquí donde interviene lo que se ha dado en llamar el nombre del padre. Aquí es donde entra en juego el padre en su función, no sólo como aquel que lo engendró, sino haciendo intervenir su posición en esta relación tríadica madre-hijo-padre, papel prohibitivo del padre identificando en el padre la figura de ley. ¿Cómo interviene el padre? Justamente es dando respuesta a esas interrogaciones que tiene el niño sobre el deseo de la madre, va a decir que lo que desea la madre es el falo y esto va a dar lugar a que el niño se identifique con el objeto de deseo de la madre, más tarde se dará cuenta, a partir de la función paterna, que él no puede ser el falo de la madre. La metáfora paterna va a ser la operación por medio de la cual el significante del nombre del padre se sustituye al deseo de la madre, es decir que en el psiquismo del niño va a actuar la figura de ley del padre permitiéndole salir de ese lugar de ser todo para la madre (lugar del estrago).

¿Qué es lo que pasa en la relación de estrago? El niño se posiciona en lugar de objeto, presta su cuerpo para ser un objeto dentro del inconciente de la madre, queda pegado a esa situación que hace que la madre no se entere de nada, menos de su castración. En esta posición de objeto el niño no puede decir nada, ya que es objeto de goce del otro.

El estrago es un término introducido por Lacan para explicar que en la relación madre-hija hay algo que escapa a la total regulación fálica. En el estrago se da un malentendido en cuanto a la respuesta de qué es ser mujer, esto evidencia la falla de la función paterna que es introducida en esta relación como un padre impotente, que en el discurso materno figura como castrado. El estrago en la relación madre–hija es consecuencia directa de la falla de la función paterna.

Marie –Hélene Brouse, en “El estrago a la luz de la vacilación de los semblantes”, dice que en la práctica analítica se constata el estrago en la relación madre-hija a partir de la vacilación del semblante. En el estrago la madre es designada como responsable de la falta de la niña y supuesta de gozar de eso, así el estrago esta relacionado al destino del falo en la niña, en esta relación de estrago, se evidencia en el deseo de la madre un goce sin limite, sin intervención del freno del Nombre del Padre. Es el deseo materno que quiere devorar, que siempre quiere más y más, deseo imposible de saciar. Lacan llego a referirse a este deseo materno como feroz y obsceno, tiene que ver con esa parte del goce de la mujer que no esta acotado, circunscrito. En el estrago no hay mensaje a descifrar, sino que es puro goce.

Lacan diferencia estrago de síntoma, el estrago es el goce no fálico femenino, sin localización y es una construcción del sujeto. El síntoma puede superar al estrago, envuelve un goce, no se considera como algo anómalo que hay que extirpar del sujeto, sino que es una invención del sujeto para arreglárselas con lo real, es la respuesta que el sujeto pudo construir. El psicoanálisis busca que el sujeto pueda arreglárselas con el real sin sufrir.


Feb 16 2016

Adolescencia: Un pasaje turbulento… ¿Hacia dónde?

La juventud sabe lo que no quiere, antes de saber lo que quiere. – Jean Cocteau (1889-1963); escritor francés.

Antes de empezar a desarrollar lo que se entiende desde la psicología por adolescencia, debemos tener en cuenta que todos los adultos hemos pasado por esta difícil etapa de nuestra vida, en la cual nuestro camino estaba plagado de incertidumbres, interrogantes y angustias.

Todos los que pasamos por esa etapa de la vida nos hemos sentido incomprendidos, incapaces de sostenernos solos y con la inmensa necesidad de salir y querer llevarnos el mundo por delante, aventurarnos con las escasas herramientas que construimos a través de nuestra joven historia.

“¿Quién los entiende?”, “Antes no éramos así”, “La juventud de ahora está perdida”. Estos son algunos de los interrogantes y afirmaciones que plantean los padres de los adolescentes de hoy. La preocupación es tal que los lleva a intentar soluciones mágicas para evadir algo que todo sujeto debe transitar y tramitar psíquicamente a su manera y con las herramientas que tenga a su alcance.

Se define a la adolescencia como esa etapa de la vida cuyo principal proceso de construcción es la identidad, lo cual no es nada fácil. Es un estado conflictivo del individuo en relación con sus padres y con otros representantes de la autoridad, estado de máxima conmoción, de metamorfosis y de transformación del sujeto. Es el momento en el cual ese niño se despierta de forma traumática viviendo cambios hormonales, físicos y psíquicos que no logra entender del todo.

Se plantea la pregunta por la identidad ¿Quién soy yo? Aquí entra en contradicción lo que los padres dicen que es y lo que el adolescente siente, que usualmente no es lo que los padres dicen; así se inicia la búsqueda de la respuesta a ese gran interrogante por la identidad. Parte de este recorrido contiene la conformación de la identidad tanto personal como también vocacional-profesional.

¿Cómo me veo hoy? A partir de este interrogante podemos vislumbrar los miedos, deseos e inquietudes que tiene el adolescente en cuanto a su futuro, cómo se proyecta, sobre qué base funda su deseo, etc.

¿Qué quiero ser?, ¿Qué quiero hacer? Estos interrogantes abren la puerta al imaginario, cómo este joven se ve en su futuro, siendo esto, aquello o haciendo tal o cual cosa.

A partir de estos interrogantes se inicia la difícil tarea de reconocerse, en este tránsito el adolescente va a “duelar” al niño idealizado de los padres para ir construyendo su propia identidad, pero ya no a partir de los ideales paternos, sino que esta vez comienza a mirar hacia fuera. Los ideales de la infancia que en un momento le sirvieron de sostén son cruelmente cuestionados. Esto es lo que tanto angustia a los padres y adultos en general.

En este camino el joven debe encontrar su “yo”, que ya no es más el que sus padres depositaron en él cuando era pequeño, sino que a través de un proceso de idealización irá identificándose y construyendo su ideal del yo. Esto significa hacer una elección de vida nueva, ya no es más “mi mamá quiere que sea doctor”; aquí es cuando debería escucharse “yo quiero ser…”. En ese “yo quiero” está la pasión por hacer tal o cual cosa, orientarse por una profesión, trabajar, querer construir su propia familia.

Cuando el joven realiza esta elección lo que realmente está logrando es fundar un nuevo deseo, palpable por ejemplo cuando los escuchamos decir: Soy músico de alma, esto me llena, mi trabajo es mi pasión, es más fuerte que yo, estudio medicina porque quiero ayudar a las personas, me veo como profesional, sueño con ser así, etc.

Lo que se ha planteado hasta aquí es la salida normal adolescente, construir una nueva forma de vida que sea particularmente satisfactoria, lo que no quiere decir que sea satisfactoria también para su grupo familiar. No siempre nos topamos con esta salida, el “ideal del yo” que hemos mencionado está orientado por el padre. Durante los últimos tiempos hemos visto decaer la autoridad paterna, lo cual se deduce de la crisis de las instituciones y de otros malestares culturales, en los cuales la función paterna aparece desgastada, ridiculizada y hasta ausente; así, al aparecer la función paterna en falla, se dificulta el trabajo de búsqueda del sujeto en encontrar un ideal para su yo.

Tal función paterna debería haberle servido de base para su búsqueda y donar al niño los emblemas simbólicos necesarios para que, una vez convertido en adolescente, pudiese construir sus propias herramientas para hacer frente a su realidad.

Cuando este proceso subjetivo no encuentra resolución aparece el síntoma, palabra que paraliza, pero el síntoma es la forma más directa que encuentra nuestro psiquismo para decir basta; lo que el sujeto no puede poner en palabras lo actúa (no debemos confundir síntoma con patología). En otro apartado aclararé cuáles son las patologías propias de la adolescencia.

Desde el trabajo profesional psicológico no se puede plantear la restauración de la figura paterna para ayudar al adolescente, lo que sí podemos hacer es apostar al recurso que trae cada sujeto y esa herramienta es su síntoma. Cuando un adolescente no encuentra una salida a su problema aparece el síntoma en su ayuda, para ponerle un tope al goce y plantear el interrogante que lo llevará a golpear la puerta de un analista.

Allí se podrá descifrar el interrogante del síntoma, porque es a partir del análisis que el sujeto encuentra las razones de lo que le pasa y de lo que desea hacer con su vida.


Ene 21 2016

Cómo se define al niño desde la perspectiva psicoanalítica

Al ser el niño el protagonista es indispensable comenzar destacando la definición de niño que nos brinda el psicoanálisis.
Distanciándose de la psicología y la pedagogía que plantean a un niño evolutivo, que a cada momento le corresponde ciertos esperables, niño es un ideal evolutivo.

A diferencia de lo anteriormente expuesto para el psicoanálisis no se trata de un niño que está determinado por etapas evolutivas, sino todo lo contrario.

El niño, ya antes de nacer, porta los emblemas paternos, ésto marcará al nacido, que irá produciendo su subjetividad en los intentos de relación con el Otro (la referencia al Otro, es a quién está ligado al niño a partir de su crianza, padres, maestros, tutores).
Freud plantea al niño como un sujeto en vía de construcción. Esta conformación de su subjetividad requiere a su vez que el niño sea capaz de ir desatándose de las marcas del Otro.

Desde esta misma línea teórica la psicoanalista Françoise Dolto reconoce al niño desde su más temprana infancia como sujeto de sí mismo. A lo largo de su obra, dicha autora intenta sacar al niño de su estatuto de infante, cuya etimología significa aquel que no tiene derecho a la palabra.

Siguiendo el pensamiento freudiano, se piensa a la infancia como un periodo traumático atravesado por lo pulsional (el deseo de hacer) que desborda el aparato psíquico, pero a su vez lo constituye. En la infancia se producen movimientos de afectos importantes que llegan a desbordar al sujeto exponiéndolo a efectos traumáticos.

De acuerdo al concepto que los adultos tengan del niño así será esperado, libidinizado y sostenido afectivamente.

Haciendo un poco de historia, en la edad media socialmente no existía la categoría de niño o la misma era muy ambigua. Desde el registro especular se pueden observar pinturas de época donde los niños vestían como adultos, teniendo asignadas tareas dentro y fuera del hogar.

Con la llegada de la escolarización, que se inicia entre los siglos XV y XVI, se comienza a definir de qué se trata un niño, pero no cómo se trata a un niño.

De algún modo la educación hace a la norma, pero cinco siglos después hay algunos que siguen viendo a los niños desde la norma, obviamente desde el campo adulto, donde se va constituyendo el niño y con rigor. Cuando un niño no es lo esperado, desesperadamente se busca, de algún modo, normativizarlo como se desee, alienando al niño que no podrá actuar conforme a su deseo.