Ene 27 2011

El proceso de interacción madre-hijo. Las fallas a tener en cuenta

Daniel Stern enuncia que pueden existir fallas tanto del lado de la madre como del lado del bebé que perjudican la sincronía relacional de la interacción lúdica.

Uno de los modos de desregulación de la interacción es la hiperestimulación donde el impulso inicial procede de la madre, por ejemplo cuando ella tiene un comportamiento entrometido, cuyo fin sólo se reduce a controlar, esto supone una interferencia con los comportamientos autorreguladores del niño, así si el niño desvía la mirada y esta acción no es respetada por su madre como un momento de relajación, el niño se ve dificultado en el acceso a su finalidad, se ve privado de uno de sus principales mecanismos autorreguladores para adaptarse al nivel de estimulación. Lo importante es que durante esta secuencia el niño pierde la posibilidad de aprender a regular con éxito el mundo exterior y su propio estado interno mediante el empleo de la comunicación emocional.

Cuando un niño presenta cierto grado de retraso en su desarrollo puede suceder que los comportamientos de una madre que suelen resultar apropiados para un niño normal, aparecen como controladores o entrometidos. También se puede dar la situación que la madre incurra en estos comportamientos con el fin de forzar la capacidad de respuesta de su hijo a la estimulación.

Otro tipo de disregulación en la interacción es cuando se da la hipoestimulación, esto es cuando el nivel de excitación y emoción desciende o se mantiene por debajo del nivel óptimo. Esto puede darse en madres que tienen trastornos en cuanto a la capacidad para llevar a cabo comportamientos sociales, ejemplos:

Madres deprimidas: Son madres capaces de llevar a cabo todas las tareas prácticas relativas al cuidado de su hijo, pero se ven imposibilitadas de alegrar su rostro, su voz o movimientos para interactuar con su bebé, serán incapaz de jugar con su propio comportamiento a fin de jugar con su hijo.

Daniel Stern habla también de madres restringidas en sus respuestas emocionales a causa de un proceso esquizofrénico; estas poseen una reducida capacidad para modular la intensidad y la riqueza de la estimulación que proporcionan a sus hijos.

Otro caso son las madres con inhibición de la espontaneidad, o la madre normal, pero preocupada obsesivamente por pensamientos que no están relacionados con su bebé, o aquella madre que pasa por un proceso de resentimiento y rechaza al niño o su papel como madre.


Ene 27 2011

Los distintos tipos de apego según los desarrollos de John Bowlby

John Bowlby desarrolló una teoría actitudinal desde la etología. La etología estudia el comportamiento comparado entre el hombre y el animal. Bolwby con su teoría explica por qué los seres humanos tienden a construir lazos fuertes, selectivos, duraderos y cómo la disrupción o amenazas de disrupción de dichos lazos pueden ocasionar dolorosas emociones, ulteriormente psicopatológicas.

La teoría del apego enuncia la propensión de los seres humanos a establecer fuertes lazos afectivos hacia otros. La conducta de apego es cualquier forma de conducta que tiene como resultado el logro o la conservación de la proximidad con otro individuo claramente identificado al que se considera mejor capacitado para enfrentarse al mundo.

El apego en la relación madre-hijo supone que si la madre está capacitada para proporcionarle a su hijo la posibilidad de desarrollar un apego seguro con respecto a ella, el niño tendrá una base segura, esto dará como resultado la seguridad que puede explorar el mundo sabiendo que tiene en su madre un lugar seguro y de contención emocional al cual volver si se siente amenazado.

Saber que la figura de apego es accesible y sensible le da a la persona un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad y la alienta a continuar y valorar la relación.

Bolwby enuncia que la conducta de apego es obvia en la primera infancia, pero puede observarse a lo largo de toda la vida de una persona, sobre todo en situaciones de emergencia. La función biológica que se le atribuye a esta conducta es la de protección.

El desarrollo de la conducta de apego, que tiene como objetivo la conservación de la proximidad o de accesibilidad a la figura materna, exige que el niño haya desarrollado la capacidad cognitiva de conservar a su madre en la mente cuando ella no está presente; esta capacidad le permite al niño soportar la ausencia de su madre y reconocerla cuando regresa.

Se establecen según la relación de la madre con su bebé diferentes pautas de apego, estas pautas están influidas por el modo en que los padres tratan al niño:

Apego seguro: Es aquel en el que el niño confía en que sus padres serán accesibles, sensibles y colaboradores con él si se encuentra en una situación atemorizante. Teniendo esta seguridad el niño se atreve a hacer sus exploraciones del mundo.

Apego ansioso resistente: Es aquella conducta que expresa un niño inseguro de si su madre o progenitor será accesible o sensible, o si lo ayudará cuando lo necesite. Esta pauta es favorecida cuando el progenitor se muestra accesible en algunas ocasiones y en otras no, también se da por las separaciones y por las amenazas de abandono utilizadas como control.

Apego ansioso elusivo: El niño no confía en que cuando busque cuidados recibirá respuesta, sino por lo contrario espera ser desairado, así intenta volverse emocionalmente autosuficiente. Esta pauta es el resultado del constante rechazo de la madre cuando el niño se acerca a ella en busca de consuelo y protección.

El desarrollo temprano nos abre una ventana a la comprensión de muchas patologías que se encuentran hoy en día.

Es evidente la necesidad de conocer y profundizar temas relacionados con las primeras interacciones del niño con su entorno, ya que estas primeras interacciones son las que van a servir de basamento para todas las posteriores interacciones del niño con la sociedad, son las que van a determinar en el niño una particular manera de relacionarse.

A partir del estudio de estas relaciones madre- hijo se podrá establecer el curso probable de las relaciones interpersonales, ya que son estas relaciones primarias las que influyen en el curso de las futuras relaciones, el niño en este período está aprendiendo lo que ha de esperar de otro ser humano, cómo tratar con él y cómo ser a su respecto.

Es de suma importancia tener en cuenta esto, ya que es en este período del desarrollo cuando el niño va aprendiendo a estar con alguien, a comunicarse, a crear y compartir experiencias.

El tener en cuenta todas las teorizaciones sobre las relaciones tempranas, el desarrollo del niño como producto de estas relaciones y su estructuración como sujeto en el seno de toda esta trama relacional, da la posibilidad a pensar que todo profesional de la psicología, y por ende de la salud mental, no debe ser ajeno a la importancia del desarrollo de esta etapa vital del sujeto, ya que con quien nos encontramos en el análisis es con el niño mítico, reconstruido a partir de la sesión analítica.

Es de suma importancia el desarrollo de estas temáticas que se evidencian en el día a día, y en las patologías que llegan a la clínica, porque esto deja ver lo importante de las relaciones primarias y el desarrollo temprano.


Ene 22 2011

El suicidio adolescente

“Si yo fuera valiente me suicidaría, pero he esperado tanto tiempo que es cuestión de jugar un rato más y que el tiempo me suicide” – J. L. Borges

Ante esta temática tan preocupante vale comenzar con interrogantes: ¿Por qué el suicidio adolescente se ha instaurado como una problemática en este último tiempo?, ¿Qué lleva a un adolescente a pensar que su única salida es la muerte?

El acto suicida se enlaza a los grandes cambios culturales y económicos que han ocurrido en la última época en nuestras sociedades. Estos cambios han llevado a que grandes grupos humanos queden por fuera de lo que es nuestro sistema. La cultura posmoderna con sus innovaciones y sus tiempos tan breves suele banalizar lo nuevo y promover el goce ilimitado, permisivo, sin restricción; pero este sentimiento del “todo poder” es difícil de sostener, en ciertas ocasiones el sujeto se encuentra imposibilitado psíquicamente para soportar las insatisfacciones y esto nos lleva a encontrarnos con el famoso malestar en la cultura, donde ya podemos ver el acto suicida como un acto más de agresividad, solo que esta agresividad esta re-direccionada hacia la propia persona.

Se discriminan dos modalidades de aniquilación, la que está dirigida hacia el mundo exterior, que se despliega sobre personas, familia, grupos y por otro lado la violencia dirigida hacia el propio yo, el suicidio en sí, la auto-aniquilación, que engloba tanto los accidentes como el suicidio.

En la actualidad muchas veces se escucha que las personas ante la muerte preferirían una muerte rápida, sin sufrimiento, como un quedarse dormido sin despertar.

El suicidio puede ser consciente o inconsciente, pero responde a un proceso inconsciente y se suele manifestar mediante accidentes. El sujeto muchas veces puede aprovechar hábilmente una situación exterior y conducirla hasta producirse el daño perseguido. Esto es evidente en los adolescentes donde muchas veces estas situaciones externas rozan con el límite, son ejemplos: Juegos con armas, consumo excesivo de alcohol, exceso de velocidad, consumo de diferentes sustancias, etc. Freud al respecto nos dice: El yo se deja de lado porque se siente perseguido por el superyó y en un intento de suprimir el peligro se aniquila a sí mismo; si a esto lo pasamos en limpio, lo que vemos es una persona que no puede pensarse ni dimensionar el daño que puede ocasionarse, sólo puede sentirse perseguida, ahogada por las exigencias puestas desde el exterior como desde su propio interior; y en un intento desesperado por encontrar una salida lo único que termina encontrando es su propio fin.

La muerte está en el accionar constante de estos sujetos, siempre están caminando por el borde de la cornisa desafiando todo. Esta especie de jugueteo con la muerte no hace más que agregar a su existencia el poder sentirse por un momento dueño de su propia vida, sentirse ser en el accionar, sentirse sujeto que enuncia, que tiene palabra y no uno más entre la muchedumbre. Este malestar en la cultura nos muestra la más cruda realidad descarnada de que quien no enuncia no existe y pone al sujeto el rotulo de ser uno más, cuando en realidad lo que el sujeto desea es poder ser en el montón. Esta desilusión es la que lleva al recogimiento del yo, a resguardarse, al anonimato, al enmudecimiento. Aquí ya no vemos angustia como señal de que algo anda mal; en estas instancias vemos dolor que es más bien una apatía que deriva en una herida, una hiancia (vacío), por donde corre una hemorragia narcisista. Se trata de una perdida de energía que implica el dolor.

El deseo suicida se enlaza a una especie de autocastigo y autorreproches dirigidos al yo. En ciertas situaciones estos castigos del superyó son tan fuertes que el sujeto sólo puede pensar en callar estas voces del inconsciente, pero sólo lo logra matándose a sí mismo.

En estos intentos quien se mata no se mata a sí mismo, se mata intentando salvarse de la crueldad del superyó, pasa que en ese intento desesperado no se da cuenta de que el superyó forma parte de sí mismo. Tampoco es un acto egoísta, necesita dejar de sufrir para poder volver a vivir, así ya no puede seguir viviendo.

En la adolescencia son palpables estos momentos de recogimiento yoico (relativos al yo), quienes rodean al joven deben ser lo más astutos posibles para advertir en qué momentos éste va dando señales de su sufrir y buscar inmediatamente la ayuda profesional necesaria para guiar el proceso melancólico y que no termine con un intento de aniquilación.


Ene 22 2011

El destete y la quita de pañales: Dos momentos de pérdida

El psicoanálisis ha realizado importantes aportes en lo que respecta al destete y al control de esfínteres. Cabe mencionar la gran contribución llevada a cabo por la psicoanalista Françoise Dolto, quien describe el desarrollo del niño como una serie de castraciones, entre las que destaca: La castración umbilical ubicada en el nacimiento, la castración oral que abarca el destete y la castración anal que se relaciona con el momento de la marcha y el abandono del pañal.

Cada una de estas castraciones conduce al niño a abandonar un mundo para abrirse a otro nuevo. Estas funcionan como una especie de prueba que le permiten al niño crecer y humanizarse. En el pasaje de esta serie de castraciones el niño debe contar con la ayuda de los padres para poder atravesarlas con éxito.

Para esta autora la lactancia o el biberón no representan tan sólo la satisfacción de una necesidad alimenticia, ya que se trata de un contacto corporal y de comunicación, el bebé es también un ser de deseos. Por ello, dicha autora refiere: “hay que castrar la lengua del pezón para que el niño pueda hablar”. (Dolto, 1992).

Renunciando al pecho y a la leche, el bebé vuelve a renunciar a un estado de fusión con su madre. Al distanciarse y liberar la boca, adquiere la posibilidad de hablar. Es imprescindible en esta época que la madre aporte al niño una inmersión en el lenguaje.
En lo que respecta al retiro del pañal, Dolto plantea que los pañales se deben quitar cuando el niño ha adquirido el control muscular necesario y no a una edad preestablecida. Este momento guarda relación con el andar del niño, cuando éste se aleja de su madre para descubrir el espacio.

Otro de los psicoanalistas que ha contribuido a la explicación del control de esfínteres es Freud, quien plantea que las heces y la orina son consideradas por el niño como regalos, que éste hace a la persona amada. En relación a esto Freud en su obra “Sobre las transposiciones de la pulsión, en particular del erotismo anal”, sostiene: “La caca es el primer regalo, una parte de su cuerpo de la que el lactante se separa a instancias de la persona amada y con la que le testimonia también su ternura sin que se lo pida, pues en general no empuerca a personas ajenas. (Con la orina se producen reacciones parecidas, aunque no tan intensas). En torno de la defecación se presenta para el niño una primera decisión entre la actitud narcisista y la de amor de objeto. O bien entrega obediente la caca, la sacrifica al amor, o la retiene para la satisfacción autoerótica, o más tarde, para afirmar su propia voluntad”. (Freud, 1917).

Melanie Klein plantea que durante los primeros meses, una parte esencial de la vida emocional del bebé está determinada por la lactancia. Sea cual fuere la calidad de los cuidados, ella se caracteriza por la sucesión y repetición de experiencias de pérdida y reencuentro. Así nace en el niño el sentimiento que existe un objeto bueno (pecho, madre) que gratifica y es amado, y un objeto malo, perseguidor, que frustra y es odiado. Paralelamente a estas experiencias que implican factores externos, los procesos intrapsíquicos, sobre todo la proyección y la introyección contribuyen a reforzar el clivaje del objeto primitivo: El bebé proyecta sus mociones amorosas y las atribuye al pecho gratificador “bueno”, así como proyecta al exterior sus mociones destructivas y las atribuye al pecho frustrante “malo”. Al mismo tiempo, por introyección, se constituyen en su interior un pecho bueno y un pecho malo. Lo que se denomina pecho bueno se convierte en el prototipo de lo que a lo largo de la vida será beneficioso y bueno, mientras que el pecho malo representa todo lo malo y persecutorio. (Klein, 1943)

Este clivaje es un mecanismo de defensa que busca mantener lo terrorífico separado del objeto amado y protector, posibilitando así al yo una relativa seguridad, es la condición previa a la instauración de un objeto bueno interno, a la cual llegará el yo una vez definida su posición.


Ene 21 2011

Los desafíos de la educación con los niños de hoy

Entre las problemáticas con las cuales se enfrentan padres y maestros al momento de educar a un niño se destacan: La puesta de límites, la agresividad en los niños, la importancia del destete y el control de esfínteres. Estos puntos son de suma importancia, ya que preocupan tanto a padres como a docentes, y se visualizan en ambos ámbitos complejizando la tarea de educar al niño.

Para comprender el valor de estas temáticas se hace imprescindible examinar la época postmoderna en la cual estamos inmersos, la cual se caracteriza por la fragilización subjetiva y vincular, el empobrecimiento y la ruptura de los vínculos y redes, la modificación de los valores y la caída de los ideales, a lo que se agregan las crisis de las instituciones, entre ellas la familia, la educación y la salud. Teniendo en cuenta que estas conforman los pilares fundamentales de la sociedad, al estar en crisis, han perdido su solidez y se han tornado estructuras frágiles.

La endeblez que se establece como consecuencia de la crisis institucional, conlleva la aparición de problemáticas que afectan el ámbito familiar, educativo y sanitario generándose así reacciones en espiral que repercuten en todos los estamentos de la vida del sujeto.

Con respecto a la familia y a la educación se han materializado ciertas conductas que son consecuencia directa de lo antes mencionado y que atañen a la crianza y educación de los niños.

Interrogantes actuales acerca de la crianza de un niño

El interrogante tanto de padres como docentes es: ¿Cuál es la manera más eficaz de poner en práctica la tarea educativa? Lo cual nos lleva a repensar acerca de: ¿Qué tipo de lazos establece el niño en el núcleo familiar y en el ámbito escolar?, ¿Qué influencia producen en el niño los padres y docentes como modelos identificatorios? ¿Qué es un límite?, ¿Cómo lograr poner límites con amor?, ¿Por qué hay niños con problemas de conducta?, ¿Cuál es su causa?, ¿Por qué existen niños agresivos?, ¿Cómo lograr el control de esfínteres?, ¿Qué dificultades se presentan en el establecimiento del control de esfínteres?, ¿Cuándo es oportuno que ocurra el destete?, entre otros.

Esta labor, al estar asistida por un profesional psicólogo, permitirá ahondar en el problema, teniendo como finalidad el establecimiento de una orientación que posibilite la apertura a un cambio subjetivo en ellos, en el niño y en el seno familiar en sí.


Ene 21 2011

Cómo se define al niño desde la perspectiva psicoanalítica

Al ser el niño el protagonista es indispensable comenzar destacando la definición de niño que nos brinda el psicoanálisis.
Distanciándose de la psicología y la pedagogía que plantean a un niño evolutivo, que a cada momento le corresponde ciertos esperables, niño es un ideal evolutivo.

A diferencia de lo anteriormente expuesto para el psicoanálisis no se trata de un niño que está determinado por etapas evolutivas, sino todo lo contrario.

El niño, ya antes de nacer, porta los emblemas paternos, ésto marcará al nacido, que irá produciendo su subjetividad en los intentos de relación con el Otro (la referencia al Otro, es a quién está ligado al niño a partir de su crianza, padres, maestros, tutores).
Freud plantea al niño como un sujeto en vía de construcción. Esta conformación de su subjetividad requiere a su vez que el niño sea capaz de ir desatándose de las marcas del Otro.

Desde esta misma línea teórica la psicoanalista Françoise Dolto reconoce al niño desde su más temprana infancia como sujeto de sí mismo. A lo largo de su obra, dicha autora intenta sacar al niño de su estatuto de infante, cuya etimología significa aquel que no tiene derecho a la palabra.

Siguiendo el pensamiento freudiano, se piensa a la infancia como un periodo traumático atravesado por lo pulsional (el deseo de hacer) que desborda el aparato psíquico, pero a su vez lo constituye. En la infancia se producen movimientos de afectos importantes que llegan a desbordar al sujeto exponiéndolo a efectos traumáticos.

De acuerdo al concepto que los adultos tengan del niño así será esperado, libidinizado y sostenido afectivamente.

Haciendo un poco de historia, en la edad media socialmente no existía la categoría de niño o la misma era muy ambigua. Desde el registro especular se pueden observar pinturas de época donde los niños vestían como adultos, teniendo asignadas tareas dentro y fuera del hogar.

Con la llegada de la escolarización, que se inicia entre los siglos XV y XVI, se comienza a definir de qué se trata un niño, pero no cómo se trata a un niño.

De algún modo la educación hace a la norma, pero cinco siglos después hay algunos que siguen viendo a los niños desde la norma, obviamente desde el campo adulto, donde se va constituyendo el niño y con rigor. Cuando un niño no es lo esperado, desesperadamente se busca, de algún modo, normativizarlo como se desee, alienando al niño que no podrá actuar conforme a su deseo.


Ene 21 2011

La problemática de la agresividad en la niñez

Al hablar de límites no se puede eludir tratar la temática de la agresividad, ya que ella se relaciona directamente con la puesta de límites. Cabe señalar que el problema de la agresividad es uno de los trastornos que más invalidan a padres y maestros. Estos a menudo se enfrentan con niños agresivos, manipuladores o rebeldes pero también se enfrentan a no saber muy bien cómo deben actuar con ellos o cómo incidir en su conducta para llegar a cambiarla.

Las reacciones agresivas son innatas en el sujeto, son conductas normales y necesarias para la adaptación al entorno. Dichas reacciones se tornan patológicas cuando se repiten con frecuencia y se convierten en un estilo de conducta.

La definición de agresión alude a una dimensión de la conducta dirigida a procurar dolor o dañar de algún modo a otra persona u objeto.

Desde la teoría psicoanalítica se considera que la agresividad es innata y actúa precozmente en el desarrollo del sujeto, subrayando el complejo juego de su unión y desunión con la sexualidad.

En la última teoría pulsional propuesta por Freud (pulsiones de vida-pulsiones de muerte), la agresividad pasa a desempeñar un papel más importante y a ocupar un lugar diferente en la teoría.

Freud reserva el término pulsión agresiva para designar la parte de la pulsión de muerte dirigida hacia el exterior con la ayuda especial de la musculatura. (Laplanche-Pontalis, 1996)


Ene 20 2011

La puesta de límites en la niñez

El niño no distingue entre lo que desea y lo que es suyo. – Jean-Paul Richter (1763-1825); poeta alemán.

La adquisición de los límites en la niñez debe remitirse y pensarse como un proceso de construcción vincular. Los límites se transmiten y generan una marca de manera implícita. Cuando un niño aprende a hablar también está aprendiendo a respetar límites, ya que la adquisición del lenguaje implica la aceptación de códigos y reglas. Con el lenguaje el ser humano ingresa en una legalidad que lo trasciende, se reconoce como parte y heredero de un orden cultural.

Los primeros límites se establecen entre la madre y el bebé, estos serán el comienzo de un largo proceso de individuación y crecimiento. De una dependencia absoluta, la mamá variará la intensidad de su oferta pasando a una dependencia relativa.
René Spitz ha estudiado el papel de la frustración durante el transcurso del primer año de vida. En este sentido es importante que el bebé transite experiencias de placer y displacer para que se vuelva activo frente al mundo.

La aceptación de un límite implica pues la capacidad para tolerar la frustración que significa postergar el deseo, o bien desplazarlo para buscar una satisfacción socialmente permitida.

Se considera que los límites son necesarios e indispensables para la estructuración del aparato psíquico, estos pueden contribuir o en su defecto perjudicar la configuración psíquica. Con respecto a la función de los límites, esta debe ser contener, proteger y cuidar. Por lo que se entiende que aquellos límites que los padres brindan a sus hijos y que contribuyen a la configuración psíquica posibilitando al niño adaptarse mejor a las normas y límites sociales.

Resulta importante destacar la diferencia existente entre el establecimiento de los límites firmes, claros y los límites blandos. En referencia a los límites blandos su creador en su obra “Poner límites. Cómo educar a niños responsables e independientes con límites claros” R. J Mackenzie los caracteriza como “cuando no significa si, a veces, quizás”. Es decir, se le está diciendo no al niño, pero al no hacerlo con firmeza, el resultado es que el niño sigue portándose mal, no obedece, discute. (Mackenzie, 2006).

Establecer límites firmes no significa emplear castigos u otros métodos punitivos, sino al contrario, actuar con serenidad pero con firmeza y de manera consistente.

Los límites se aprenden en el núcleo familiar, puestos por los adultos que son afectivamente importantes para el niño. Por amor a ellos el niño los va a ir incorporando, aceptando transitar el difícil recorrido que es la regulación de los impulsos.

Los límites puestos en el hogar tienen que ver con los valores y la singularidad de cada grupo familiar, particulares a cada medio social y cultural. También son diferentes los límites puestos en las distintas etapas: Primeros años, pubertad y adolescencia.